INDICE
Prefacio
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I.
Los ciclos y las estaciones de
la vida
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II.
El efecto del ambiente sobre las circunstancias
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III.
El valor de la actitud mental
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IV.
El progreso constante y predecible del cambio
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V.
La primavera
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VI.
El verano
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VII.
El otoño
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VIII.
El invierno
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IX.
La derrota ‑el mejor comienzo
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ACERCA DE LAS ESTACIONES DE LA
VIDA
Este libro es lectura para todo el mundo
y no requiere una razón específica para ello. Es un vistazo filosófico a las
fibras entretejidas que enlazan las leyes de la naturaleza y del hombre. Define,
en forma singular, la manera cómo la vida y los negocios se asemejan a las
estaciones cambiantes.
Cualquiera podría haber escrito Las Estaciones de la Vida , ya que es la historia
de todos nosotros. Estudia tanto el triunfo como la tragedia y el efecto que
ambos ejercen, finalmente, en la calidad individual de nuestras vidas. Las
palabras que aparecen en estas páginas son fundamentales para las ideas y el
discernimiento creados por Jim Rohn y se usan en sus muchos seminarios en los
Estados Unidos y en el mundo entero.
La empresa Jim Rohn International es el
vehículo que se utiliza para producir y compartir sus principios y, por sí
misma, se ha convertido en uno de los éxitos alcanzados con la práctica de sus
enseñanzas. La compañía está empeñada en exponer ideales valiosos donde quiera
que haya una audiencia deseosa de escuchar.
En un futuro, Las Estaciones de la Vida se considerará la piedra
angular de una nueva teoría...capaz de transformar a personas y organizaciones,
transportándolas del valle de la mediocridad a la cumbre del éxito. Es el
precursor de muchas otras creaciones que producirán y comercializarán Jim Rohn
International. Es rico en inspiración, encapsula la verdad e identifica
claramente las pautas a seguir para los que buscan una vida mejor.
Para aquellos que están tratando de
descubrirse a sí mismos, este libro podría ser la llave que abre la puerta
hacia un nuevo mundo de éxitos y de felicidad.
AGRADECIMIENTO
A mi Madre y a mi Padre, quienes me
enseñaron que la vida y los negocios se asemejan al cambio de las estaciones.
A Dan McBride, cuya lealtad constante y
persistencia tenaz nunca olvidaré.
A Don Reynolds, descubridor de métodos
singulares que permiten a más personas escuchar y compartir nuestras ideas.
A todos aquellos que contribuyeron ‑
desde mis primeros años hasta el día de hoy. La audiencia que Uds. me han
proporcionado -pública y privadamente, grande y pequeña, en conversaciones o
en seminarios ‑ me obliga a descubrir nuevos métodos para compartir mis
pensamientos más recónditos. Cada uno de Uds. conoce la manera cómo me ha
inspirado.
LAS
ESTACIONES DE LA VIDA
POR
E. James Rohn
PREFACIO
John Kennedy dijo en una ocasión que
Winston Churchill había "movilizado el idioma inglés y lo había enviado a
librar una batalla". Las generaciones pasadas han escuchado las palabras
emocionantes de Cicerón, Daniel Webster, Disraeli, Churchill y
Kennedy...hombres que recibieron de manos del Creador el don de poder cambiar,
con su elocuencia, el curso de la historia de la humanidad y la calidad de la
vida individual.
Jim Rohn, un hombre de nuestra
generación, ha recibido este don. Sus seminarios inspiradores y presentaciones
a grupos en los Estados Unidos y en el mundo entero han cambiado la vida de
miles de personas. Jim Rohn tiene una habilidad extraordinaria que le permite
encontrar ese detalle milagroso escondido entre lo ordinario y se expresa con
palabras que afectan, de manera singular, a todos los que le escuchan.
Las Estaciones de la Vida nos permite vislumbrar
en forma momentánea la profundidad del carácter de Jim Rohn. Su capacidad de
despertar nuevamente el espíritu dormido que llevamos dentro, es una habilidad
bienvenida en estos tiempos de cambios y desafíos. Este libro es el primero que
escribe Jim Rohn pero, ciertamente, no será el último. Mi asociación con él
durante la preparación de este libro me ha convencido que el mundo debe conocer
más a fondo, a este hombre. Sus ideas y metas, su desarrollo personal, su
capacidad para liderazgo y el valor de la comunicación efectiva son necesarios
en los campos de la educación, del gobierno y de los negocios y su
contribución para mejorar la calidad de la vida familiar es incalculable.
Este libro puede estar destinado a
convertirse en una obra maestra de creatividad literaria.
Ronald
L. Reynolds
LAS ESTACIONES DE LA VIDA
I
LOS CICLOS Y LAS ESTACIONES DE LA VIDA
Durante seis mil años de historia
conocida, el ser humano ha entrado al mundo, ha recibido instrucción de sus
padres y en el aula escolar y ha acumulado las experiencias que brinda la vida;
muchos han establecido metas ambiciosas y tenido sueños de éxito, pero a pesar
de ello, han dejado poca evidencia de su existencia, fuera de una partida de
nacimiento, una loza sobre su tumba y el gasto de medio millón de dólares por
mercadería y servicios utilizados entre el comienzo humilde de su existencia y
el foral ordinario de la misma.
Se han escrito libros sobre el tema de
los logros humanos; se han celebrado seminarios para estudiar los medios para
llegar al éxito y aquellos que lo han encontrado y aceptado, comparten
libremente sus ideas y percepciones con todos aquellos que deseen escucharlos.
Para algunos, las familias destrozadas y
las amistades perdidas son el precio que han pagado por las riquezas materiales.
Para otros, las riquezas les eluden constantemente, mientras sus familias se
mantienen intactas de manera precaria. La mayoría de nosotros constituimos una
de dos categorías: Somos pobres tratando de enriquecernos, o ricos tratando
siempre de volver a encontrar la felicidad que teníamos cuando éramos pobres.
Este libro, un compendio de ideas y
observaciones obtenidas a través de cuatro décadas, tratará de colocar en perspectiva
la vida, sus eventos, propósitos y oportunidades. El objetivo no es que sea una
obra para enseñar la manera de alcanzar el éxito o evitar el fracaso Si la vida
brindara respuestas precisas a preguntas tan vetusta indudablemente que su
descubrimiento sería parte de la historia y todos viviríamos para gozar de
nuestros triunfos. En realidad, la fórmula para el éxito de uno llevará a la
destrucción de otro. Al igual que el Creador nos hizo individualmente
diferentes, también reservó para cada uno de nosotros, respuestas distintas
para enfrentarnos a los desafíos de la vida.
El propósito de este libro es, por lo
tanto, despertar en nosotros la reserva de inspiración y las respuestas que
yacen adormecidas en el lugar en que fueron colocadas al nacer ‑en el corazón y
en la mente de cada uno de nosotros.
Procedamos ahora, a explorar los ciclos
y las estaciones de la vida, a descubrir cuáles son nuestras respuestas para
responder a nuestros propios desafíos.
II
EL EFECTO DEL AMBIENTE SOBRE
LAS CIRCUNSTANCIAS
Todos, ricos o pobres, jóvenes o viejos,
con una buena educación o con una educación menos completa, somos la suma total
de las personas y eventos que de alguna manera han cruzado nuestras vidas. Todo
pensamiento propio ha ejercido efecto en lo que somos hoy en día. Toda película
cinematográfica o programa de televisión que hayamos visto ha ejercido efecto.
Todo triunfo o sueño, toda desilusión o duda, al igual que el amor que hayamos
sentido por alguien, han ejercido su efecto. Lentamente hemos creado nosotros
mismos lo que somos y lo que tenemos. La tendencia humana nos lleva a culpar a
otros o a las condiciones existentes por nuestra falta de progreso ‑ culpamos
al gobierno, a la competencia, a los administradores, a la inflación, a las
planillas de pago y aun al tránsito y al clima por las circunstancias en que
nos encontramos.
Esas personas y eventos que han dejado
sus huellas o influencia ‑ ya sea favorecedora o desfavorecedora ‑ son cosas
del pasado. Lo que nos sucedió, aunque fuera ayer, no tiene importancia, a
menos que lo permitamos. Lo que sí tiene gran importancia son las personas y
las cosas que dejarán sus huellas hoy y de hoy en adelante. Lo que hemos sido
es un hecho establecido e inmutable. Lo que aún podemos ser es una oportunidad
vasta, ilimitada. Por consiguiente, no permita que el reconocimiento de sus
dificultades o fracasos en el pasado afecten, de manera adversa, sus
posibilidades presentes y futuras. El valor mayor del pasado es la manera cómo
lo invertimos en el futuro. Permita que el pasado sirva para que el futuro sea
más placentero y lucrativo.
Para aquellos que crean seriamente que
se la merecen y que algún día alcanzarán la independencia financiera: Elimine
cada uno el "espejo retrovisor" de sus vidas y concéntrense en lo que
les espera. Como punto de partida en el camino hacia el éxito hagan un
inventario cuidadoso de las personas y circunstancias que rodean sus vidas, ya
que el efecto que éstas ejercen será el factor que determinará lo que les
espera en el futuro. Es decir, determinará el tamaño de la cosecha del otoño
próximo.
Algunas veces acumulamos una combinación
de contactos y situaciones en la vida que, si no la modificamos en alguna
forma, garantizará que nuestro futuro será igual a nuestro pasado. El progreso
del ser humano tiene un precio, ya que indudablemente, cada adelanto produce,
automáticamente, una pérdida o un sacrificio. Diariamente, todos sufrimos el
efecto negativo de alguna cosa. Uno de los grandes desafíos en la vida es
alcanzar la sabiduría que nos permita reconocer esas fuentes de influencias
negativas y tener el valor de echarlas a un lado, si esto fuera necesario.
Nadie se toma voluntariamente una dosis de veneno mortal, sabiendo lo que es;
sin embargo, todos tenemos amigos, parientes o socios en los negocios cuyo
efecto sobre nosotros es igual que el de una dosis de veneno. La diferencia es
que un tipo de veneno mata instantáneamente; una vez ingerido, el cuerpo humano
sufre el impacto, se debilita y finalmente cesan todas sus funciones. Otros
"venenos" matan la esperanza, la ambición, el entusiasmo y la sed de
éxitos. Los métodos son diferentes pero el resultado final es el mismo. Hay
poca diferencia entre el que ha renunciado a la vida y el que ha renunciado a
la esperanza.
No faltan quienes se ríen de aquellos
que leen libros útiles. Sin embargo, hay poca diferencia entre los que no
saben leer y los que no quieren leer ‑ el resultado final en ambos
casos es la ignorancia.
No faltan quienes desalientan a aquellos
que buscan una ocupación mejor. Sin embargo, es esencial que cada uno de
nosotros descubra lo que "está escrito" que hagamos, si queremos
encontrar la verdadera felicidad.
No faltan quienes critican a aquellos que tienen
metas ambiciosas. Pero sin metas ambiciosas, no podemos alcanzar el éxito;
y sin éxitos o logros la vida no cambiará de rumbo.
No faltan quienes chismean acerca de
aquellos que alcanzan éxitos. Sin embargo, no puede existir motivo de regocijo
entre los que se desempeñan pobremente.
No faltan quienes lloran ante aquellos
que van en búsqueda de una vida mejor. Sin embargo, algunas veces tenemos
que alejarnos de aquellos cuyo efecto nos restringe ‑ a pesar de las lágrimas.
No faltan quienes odian a aquellos que
logran mejorar sus vidas. Sin embargo, en medio de la pobreza no puede existir
la felicidad ni puede haber amor entre los que tienen que soportarla.
Una de las desilusiones de la vida es el
abandono de parte de amigos a aquellos que comienzan a mejorar su situación; al
mismo tiempo que los que se han quedado rezagados se quejan porque "él se
ha olvidado de nosotros ahora que vive bien". Los que aceptan su
mediocridad son los que eligen "quedar rezagados". Casi siempre son
aquellos que se han elevado "sobre la multitud" los que desean
regresar a los amigos antiguos y abrazarlos con amistad y amor, pero saben que
no pueden hacerlo, ya que la envidia de los que han permanecido rezagados no
permitirá que esto se convierta en realidad.
Con frecuencia, es difícil detener el
curso de nuestras vidas para eliminar los escombros que hemos acumulado con el
correr del tiempo. Tenemos tendencia a recoger y abrazar ideas que son un
lastre a nuestro progreso. Atesoramos amistades aunque nos impidan el
desarrollo personal. Nos permitimos reconocer a algunos conocidos aunque éstos
afecten o destruyan nuestra actitud mental hacia la vida y las personas.
Conservamos asociados en nuestros negocios aunque dichos asociados nos enseñen
prácticas inmorales, ilícitas o de poca ética. Aprendemos métodos para aumentar
las ganancias mientras reducimos la calidad. Permitimos, de muchas maneras,
que mientras nuestras vidas prosiguen sin rumbo, otras personas moldeen nuestro
carácter con su actitud mental y sus ideas ‑ personas a quienes su actitud e
ideas han proporcionado poco beneficio en su propio progreso, productividad o
felicidad.
Aunque esta creencia no goce de mucha
popularidad, cada uno de nosotros acumula amistades, costumbres, actitudes,
hábitos, opiniones y filosofías que sencillamente no podemos darnos el lujo de
conservar, si realmente vamos en pos de una vida mejor. Es indudable que las
amistades son valiosas. Sin embargo, la vida humana también lo es y sería una
torpeza no alcanzar nuestro potencial por temor a enemistar a un buen amigo.
La reunión de colegas profesionales
durante la hora del almuerzo, es una actividad común en la vida diaria. En una
hora podemos satisfacer nuestros deseos de alimentos y chismografía y criticar
y poner en ridículo a los que no están presentes. Podemos repetir rumores ‑
sean ciertos o no. Podemos quejarnos del gobierno, la administración, los
compañeros de trabajo, el tránsito, los impuestos, el clima y el
"sistema", sin hacer esfuerzo alguno por buscar una solución. Aunque
la conversación revele soluciones, no nos esforzamos en comunicárselas a
aquellos que posiblemente puedan ponerlas en práctica y seguimos aceptando las
cosas tal cual se encuentran en el momento actual.
Para mejorar nuestra actitud mental,
obtener mejores resultados y gozar de mayor felicidad, necesitamos poner en
práctica una disciplina, que aunque dolorosa, nos permita eliminar la maleza
del jardín de nuestra vida.
Es mejor comer solo que en compañía de
aquellos cuya conversación es negativa. Es preferible cancelar una cita que
mantenerla con personas que nos hacen perder el tiempo. Es mejor cambiar el
rumbo de una conversación que prolongarla si su intención es degradar a
alguien. Decir la verdad completa y dolorosa es mejor que decir una verdad a
medias que ha sido alterada para hacernos quedar bien. Es mejor decir
"no" en vez de "sí" a alzo que no queremos hacer o a alguien
con quien no queremos estar.
Es mejor ser firmes que corteses ante
aquellos cuya personalidad cáustica no justifica la cortesía. Si nuestra meta
es mejorar nuestras circunstancias personales, tenemos que aprender a hacer lo
que las personas fracasadas, en pocas palabras, no tienen deseos de hacer.
Mejor, tener pocos buenos amigos
que muchos malos amigos. Mejor no tener amigos que pocos malos amigos.
La vida es una maniobra delicada durante
la cual seleccionamos, rechazamos, revisamos y cambiamos. Toda persona que entra
a nuestro mundo trae consigo una contribución o el poder de destrucción. El que
trata de ser "siempre simpático" está cortejando, indudablemente, un
desastre. Aquellos con una actitud mental venenosa, opiniones extrañas y
conversaciones cáusticas tratan siempre de encontrar a una persona simpática
que les escuche. Les encanta vaciar su basura verbal en la mente de cualquier
persona que quiera escucharles. Uno de los desafíos de la vida es que cada
persona aprenda a estar de guardia protegiendo el umbral de la mente. Hay que
examinar cuidadosamente las credenciales y la autoridad que dicen tener
aquellos que tratan de introducirse en el lugar donde se forma la actitud con
que nos enfrentaremos a la vida.
Las palabras, las opiniones y los
comentarios hechos por otros, hacen mella constante en todos nosotros Las
conversaciones impregnadas de melancolía, sin esperanzas y saturadas de
quejas, condenación y crítica, nos afectan temporalmente la disposición mental
y, permanentemente, la personalidad y el carácter. Tal como indicó un sabio:
"Un rostro amargado no es un accidente. Es el resultado de pensamientos
amargos".
Padres, bien intencionados pero
equivocados, dicen frecuentemente a sus hijos que son malos, mal comportados,
egoístas o tímidos. Maestros comunican a los padres, por medio de sus acciones
o sus expresiones, que sus hijos no son inteligentes, no cooperan o son malos
estudiantes. Durante nuestra edad temprana, cada uno de nosotros recibió el
impacto de comentarios impulsivos de parte de personas que no se percataban de
que dichas palabras estaban formando nuestro carácter. Conforme maduramos,
tenemos tendencia a escoger la asociación con aquellos que más se nos asemejan.
Los débiles atraen a los débiles, los pobres se sienten más cómodos con los
pobres, los que han cosechado éxitos se sienten atraídos hacia otros que han
alcanzado éxitos y aquellos que tienen actitudes e ideas optimistas buscan a
los que manifiestan las mismas características. Lo que somos determina el tipo
de persona, evento, libro y estilo de vida que escogemos para asociarnos.
Para que el ser humano logre mejorar sus
circunstancias personales y financieras, tenemos que aceptar que ese progreso
requiere tanto hacer como deshacer. Es necesario sacrificar muchas de las
actividades y de las personas que actualmente nos influencian. Tenemos que
librarnos de esas fuentes de duda, preocupación, negativismo, avaricia y
egoísmo, ya que mientras estemos bajo esas influencias, los cambios necesarios
no tendrán lugar. Todos aquellos que traten de cambiarse a sí mismos o cambiar
sus circunstancias, sin cercenar las "anclas mentales" a que se han
atado, descubrirán que de esta manera la labor es casi imposible. Deshacer el
pasado es una tarea difícil por sí sola, aun sin el peso de quienes con su
conversación, comentarios o actitudes nos encadenan a lo que tratamos de dejar
a un lado.
Imagínese a un hombre o a una mujer que
ha tratado constantemente de vivir dentro de los límites de sus ingresos,
pagando únicamente parte de sus cuentas, comprando ropa en rebaja, comprando
los alimentos menos caros y en general, haciendo todas las otras cosas que
tienen que hacer aquellas personas que no ganan "suficiente dinero".
Finalmente, llega ese día en el que la persona combina la dosis necesaria de
ira, frustración, humillación, determinación, seguridad en sí misma y coraje
para decir: "Esto se acabó". La resolución de cambiarse a sí mismo o
a sí misma y cambiar la situación en que se encuentra es inconmovible. Se
dedica a leer los libros indicados, se viste de la manera correcta, piensa de
manera cabal y va a los lugares ideales. Dedica su vida a cambiar las
"cosas" a un plano superior.
Aunque existan estas nuevas emociones ‑
estímulo, determinación y esfuerzo ‑ imagínese las probabilidades de éxito si
la persona debe regresar al final de la jornada a compartir el tiempo con
aquellos cuyas voces resuenan con desaliento, ridículo y dudas exageradas.
Parece ser que siempre existe el cuñado listo a decir: "Siempre estás en
quiebra y sin embargo presentas una fachada de lujo. ¡Buena suerte! "
El estar sujetos tanto a nuestra nueva
"determinación de alcanzar el éxito" como a aquellos que nos rodean y
cuyas palabras nos recuerdan un pasado estéril, es lo mismo que un viaje en un
ascensor mental. Ascendemos con nuestras ideas y nuestras acciones pero siempre
hay alguien que, sin pensar, aprieta el botón que nos regresa al lugar donde
comenzamos nuestro viaje. Reemplazamos la seguridad alcanzada recientemente con
las dudas antiguas, superamos nuestras acciones con los temores anteriores y
finalmente, es posible que regresemos a las ideas que llevan a la postración
mental y financiera. Una vez que por medio de sus opiniones bien intencionadas
pero destructivas, nos han hecho regresar de nuestro viaje de sueños, ambición
y éxitos, nuestras amistades nos invitan a una fiesta de fin de semana para que
seamos nuevamente partícipes activos en los chistes, el sarcasmo y el chisme de
todos aquellos que se encuentran a gusto en su mediocridad. Una vez que nos deshacemos
de nuestro sueño de una vida mejor y aceptamos las condiciones antiguas,
silenciosamente dejamos de tratar, planear, soñar, explorar o lograr.
El rodearnos de amigos buenos tiene un
valor incalculable. El peligro a que nos exponemos al rodearnos de amigos malos
puede ser amasador. Es posible que la filosofía óptima sea: "La amistad
debe existir en proporción directa al crecimiento personal que se obtiene de
dicha amistad".
Finalmente, el escoger amigos
"buenos" no equivale a escoger como amigos a aquellos con más dinero.
Las características importantes son la actitud mental, la sensibilidad y las
otras virtudes humanas que existen en los amigos que escogemos. No todas las
personas pobres son malos amigos ni todos los amigos ricos ejercen un efecto
enriquecedor en nuestras vidas. Estudiemos cuidadosamente á nuestros
"amigos"...sin considerar sus bienes o logros. A1 examinar a nuestros
amigos en ambos extremos del espectro financiero, posiblemente descubriremos
que tenemos "amigos" ricos y pobres con los cuales no podemos darnos
el lujo de asociarnos.
III
EL
VALOR DE LA ACTITUD
MENTAL
Sin considerar las inclinaciones
religiosas o intelectuales individuales, es difícil no creer que los seres
humanos son parte de un gran plan regido por fuerzas que pocos o tal vez
ninguno de nosotros logra comprender. Personalmente, estoy convencido de que el
ser humano procede de otro lugar...que su inteligencia existía en otros parajes
antes de llegar a nuestro mundo. Creo que su inteligencia individual moraba en
otro lugar...creciendo, aprendiendo, luchando, fracasando y alcanzando éxitos ‑
pero siempre creciendo y madurando. Nuestra estadía en esta esfera terrestre es
únicamente un escalón en un plan metódico de progreso eterno que nos llevará a
avanzar hacia una vida subsiguiente o retroceder y observar a los que amamos ‑
y que avanzaron en vez de retroceder ‑ aproximarse a un conocimiento y
entendimiento más claro de las cosas. Quizás este sea el sufrimiento de los
condenados al fuego infernal. Imagínense la agonía personal que nos agobiará al
descubrir que estábamos siendo sometidos a una "prueba" sin que nos
diéramos cuenta y que en vez de escoger un crecimiento personal duradero, un
conocimiento más profundo y una nueva comprensión, escogimos la promiscuidad,
el ocio, la crítica destructiva y la goma que es la consecuencia de una
borrachera. Aquellos que amamos en esta vida y que eligieron los beneficios
duraderos en este "terreno de pruebas", progresarán ante nuestros
ojos y nos dejarán a la retaguardia. Nuestra condena eterna será reconocer el
valor del amor, la honestidad y esas otras virtudes del ser humano que harán
que nuestros seres queridos que las poseen vayan siempre un paso más adelante
que nosotros en su progreso hacia la eternidad. Ya no será posible hablarles,
tocarles, besarles, o expresarles nuestras emociones...pero tendremos que estar
siempre conscientes de su existencia aunque ellos no estén conscientes de la
nuestra.
Conforme leo, pienso y especulo acerca
de las personas, sus obras y su destino, me convenzo cada día más profundamente
que nuestro destino es madurar, tener éxitos, prosperar y encontrar la
felicidad durante nuestra vida. En un país donde las oportunidades abundan, la
realización personal óptima en la vida ‑ incluyendo la riqueza personal ‑está
al alcance. Contrariamente a las enseñanzas de algunas religiones, la riqueza
no es un mal ‑ la pobreza es un mal, ya que la pobreza (salvo excepciones
extremas) representa a personas o grupos de personas que eligen no utilizar sus
talentos individuales. En cambio, prefieren permitir que aquellos que descubren
y usan sus propios talentos, sean sus protectores.
Sé que aquellos que proclaman autoridad
divina dicen que "los mansos heredarán la tierra". Pero, ¿dónde dice
que para ser "manso" también hay que ser pobre? Esa es una idea
totalmente disparatada...es una racionalización que usan los perezosos y
bribones para justificar su falta voluntaria de progreso humano. Entre los
perezosos y bribones incluyo a los que se rinden ante una dificultad, a
aquellos que no hacen un cometido completo a una ocupación o una causa y
definitivamente, incluyo a aquellos que ni siquiera tratan de hacer un esfuerzo
para mejorar su situación en la vida. Imagínense si Washington no hubiera
tratado de cruzar el Delaware porque la situación no era favorable. Imagínense
si Lincoln hubiera desistido por haber sufrido vergüenza como soldado, por
haber fracasado como hombre de negocios o por haber sido derrotado en las
urnas. Imagínense si John Kennedy hubiera decidido no llegar a la luna para que
los Estados Unidos fuera a la vanguardia ante los ojos de los norteamericanos y
del resto del mundo. Pero, más que nada, imagínense un mundo sin las
contribuciones de estos y otros grandes hombres que se sobrepusieron a la
adversidad con talento, deseos y determinación de dejarle al mundo algo mejor
al despedirse que al entrar en él.
En caso de no haber logrado explicar mi
punto de vista, permítanme aclarar con estas palabras lo siguiente: Dios, o el
poder responsable de nuestra existencia, no tenía intención de que
fracasáramos o nos ahogáramos en la pobreza, el martirio, las quejas o la
mediocridad en cualquiera de sus formas. Este no es el destino del ser humano.
Hemos sido bendecidos con toda la materia prima necesaria para el progreso:
Imaginación, ideas, inspiración y una capacidad intelectual lista a ser
desarrollada ...una capacidad sin límites. El único límite que la restringe es
la incapacidad de reconocer la característica ilimitada de nuestra naturaleza.
Se requiere esfuerzo para llegar a conocer nuestra capacidad: Se requiere
esfuerzo para entusiasmarnos por una ocupación o causa. Se requiere esfuerzo
para continuar luchando cuando los resultados obtenidos ‑ al igual que los
amigos nuestros ‑ nos dicen que desistamos. Se requiere esfuerzo para aceptar
todo lo que nos sucede ‑ la felicidad al igual que las tristezas de la vida.
Finalmente, también se requiere esfuerzo para aprender a amarnos a nosotros
mismos más que a los demás, especialmente reconociendo nuestros fracasos,
dudas y tragedias. Sin embargo, no se requiere esfuerzo para fracasar. Se
requiere poco más que una actitud - que se va deteriorando lentamente ‑ para
juzgar el presente, el pasado y nosotros mismos. Es irónico que una de las
pocas cosas en la vida sobre la que tenemos control absoluto es nuestra actitud
mental, pero a pesar de ello, la mayoría de nosotros pasa la vida como si no
tuviéramos control alguno. Nuestra actitud nos dicta si vamos a leer o a no
hacerlo. Nuestra actitud nos hace insistir o desistir. Nuestra actitud nos
hace tomar responsabilidad por nuestros fracasos o, tontamente, nos hace culpar
a otros. Nuestra actitud determina si amamos u odiamos, si somos veraces o
mentirosos, si actuamos can premura o si nos dilatamos, si avanzamos o
retrocedemos y, con nuestra actitud, solamente nosotros podemos decidir si
triunfamos o fracasamos.
Es increíble que el Dios, que creó un
universo tan complejo e inmenso, creara la raza humana y le diera a esos seres
humanos la libertad para permitirles escoger sus propios éxitos o su
destrucción.
Este Dios sabio nos entregó una esfera
con un equilibrio delicado llamada tierra y en ella colocó al ser humano
inteligente para desarrollarla o destruirla. Es fascinante ver que Dios dejó
ambos proyectos ‑ la tierra y los seres humanos ‑ sin completar. No construyó
puentes para cruzar los ríos y arroyuelos, no pintó cuadros, no compuso piezas
musicales, no escribió libros y no exploró el espacio. Para alcanzar estos
éxitos Dios creó al ser humano quien, aunque incompleto, lleva en el corazón y
la mente la capacidad para hacer todo esto y aún más, de acuerdo con lo que
seleccione por sí solo. La actitud mental determina la selección y la selección
determina los resultados. Todo lo que somos y lo que podemos ser está en
nuestras manos.
En estos momentos, al leer estas
palabras, su actitud ha determinado lo que es Ud. Su entusiasmo, intensidad, fe
en Ud. mismo, paciencia con Ud. mismo y con los otros y el entusiasmo infantil
al contemplar el futuro sin barreras, es el resultado de estas palabras:
Actitud mental. El trabajo de Dios ha llegado a su fin pero su trabajo para
crear un futuro mejor está sólo comenzando. Mientras lata su corazón, tendrá a
mano la oportunidad de completar esa tarea y al hacerlo completará Ud. el
trabajo que Dios dejó en sus manos para beneficio suyo y de la tierra. En los
ciclos y las estaciones de la vida, la actitud mental lo es todo.
IV
EL
PROGRESO CONSTANTE Y
PREDECIBLE DEL CAMBIO
La marea sube y baja; el sol nace, nos
brinda luz y luego se oculta, dejándonos en la oscuridad. La sequía que arrasa
los campos fértiles del mundo es seguida por las lluvias y la abundancia. Hoy
en día nos sofocamos con el intenso calor del sol veraniego y dentro de poco
tendremos que abrigarnos para protegernos contra el frío penetrante de una tormenta
invernal. La prosperidad trae consigo oportunidades abundantes y recompensas
pero las retirará al enfrentarse a un clima de recesión en los negocios. La
sonrisa se convierte en lágrimas, la felicidad en tristeza y el júbilo en tragedia.
Los amigos íntimos se convierten en enemigos y el ruido de los cañones y el
correr de la sangre en los campos de batalla se transforman en el silencio de
una paz temporal.
Con el transcurso del tiempo, para todos
los que existimos en esta esfera giratoria blanca y azul que llamamos tierra,
la seguridad se transforma en dudas, la paciencia se convierte en tensión, la
expectativa se vuelve aburrimiento y los éxitos pasan a ser desilusión.
Mientras la rueda de la vida continúa
girando, todas las emociones humanas aparecen, desaparecen y reaparecen
nuevamente. Somos espectadores y contemplamos sorprendidos la transformación
de una generación, que vivía bajo las normas de la moralidad, en una generación
inmoral; predecimos el fin del mundo, tal como lo hicieron nuestros antepasados
al enfrentarse al mismo dilema en generaciones anteriores.
Cada generación trata los
enfrentamientos, las desilusiones y los desafíos de la vida, como si fuera la
primera que experimenta estos eventos. En realidad, las generaciones
anteriores a la era cristiana vieron la aparición y desaparición de las mismas
situaciones.
El único factor constante en la vida, es
para todos nosotros, la actitud con que nos enfrentamos a ella. Un desafío
importante que encaramos todos es aprender a vivir el cambio de los ciclos de
la vida sin que ellos nos transformen. Un esfuerzo constante y consciente para
mejorarnos individualmente, mientras cambian las circunstancias que nos rodean,
nos permitirá tolerar los inviernos de la vida y gozar plenamente de las
bendiciones de la cosecha que nos ofrecerá la vida en el otoño.
V
LA PRIMAVERA
Luego de la turbulencia del invierno
llega la temporada de actividad y oportunidad que llamamos primavera. Durante
esta temporada debemos entrar a los campos fértiles de la vida con semillas,
conocimientos, cometido y un esfuerzo determinado. No es el momento para
dilatar y ponderar las posibilidades de fracaso. El que permite que transcurra
la primavera mientras recuerda la cosecha abundante del otoño anterior o el
fracaso del otoño anterior, a pesar de los enormes esfuerzos de la primavera
previa, es un necio.
La primavera tiene como características
la brevedad y la habilidad de adormecernos con su gran belleza. No hagamos una
pausa muy prolongada para saturarnos con el aroma de las flores, ya que nos
podemos despertar una vez haya transcurrido la primavera sin haber esparcido
las semillas. A la primavera no le importa si Ud. siembra o duerme, siembra con
abundancia o escasamente, o si siembra una semilla de trigo enriquecedor o de
maleza sin valor. A la primavera, a la tierra, al sol y a los otros elementos
no les importa si Ud. siembra o no. La primavera se presentará para ser
aprovechada. No le aconsejará que siembre ni le advertirá las consecuencias si
no lo hace. Para el que ara la tierra, la primavera no conlleva emociones. Fue
Dios quien le dio a Ud. la sabiduría para abandonar su posición cómoda y
dirigirse a los campos en la estación apropiada.
La primavera llega al esposo, al padre,
a la esposa, a la madre o al ejecutivo en forma de una oportunidad para
matricularse en una clase, para sostener una conversación con alguien en el
momento oportuno, para cambiar de ocupación o mudarse de residencia o quizás
para cambiar de opinión acerca de alguien o de algo. La primavera de la vida se
manifiesta con poca frecuencia. No permita que pase de largo mientras Ud.
recuerda vagamente la severidad del invierno anterior en su vida.
Con la inteligencia, la sabiduría
y la libertad para escoger que tenemos, por ser seres humanos, ponga en
práctica la disciplina necesaria para sembrar a pesar de las piedras, la maleza
u otros obstáculos que puedan surgir en el camino. Las piedras, la maleza y las
espinas del mundo no pueden destruir todas las semillas si Ud. las sembró en
cantidades suficientes e inteligentemente.
Para aprovechar plenamente la primavera,
elimine de su terreno la maleza y las piedras que se disfrazan de preocupaciones,
dudas y pesimismo y que se manifiestan en las opiniones de aquellos que le
rodean. El abono de la fe y el entusiasmo destruirán las peores plagas y
malezas. No escuche a los que pregonan palabras desalentadoras ‑los que le
inducen a que descanse durante la primavera. Esos sufrirán hambre durante el
otoño y el invierno o tendrán que pedir limosna a aquellos que reconocen que la
primavera brinda una oportunidad breve para trabajar y posponen el juego para
otra estación.
La esencia de la primavera es la fe
entretejida entre las libras del esfuerzo humano. La primavera es un soplo del
aire fresco de la oportunidad que disipa las nubes invernales. La primavera es
el momento de entrar a los campos baldíos y tristes que se nos ofrecen como una
oportunidad nueva. Al entrar a esos campos vemos en los terrenos vecinos el
florecimiento de la naturaleza ‑ las margaritas ‑ y sus otros milagros. Estos
son milagros que ha sembrado Dios y nos recuerdan que la naturaleza cumple sus
promesas. Ya es posible observar el milagro de las estaciones; las mismas
nevadas que nos hicieron acurrucar en busca de calor durante el invierno
también sirvieron de abrigo a la cosecha de la naturaleza que ahora surge ante
nosotros.
Haga el esfuerzo ahora sin quejas, sin
dudas, sin pesimismo y sin lástima a sí mismo por las circunstancias invernales. ¿Se quejaron las margaritas por el
frío y los vientos? No, no se quejaron y hoy existen ya sea para hacernos
recordar o como una amenaza o promesa. ¿Se esconden los lirios bajo la tierra,
temiendo que regrese el invierno o dejan de florecer por temor a los insectos
y las plagas del verano? ¿Se demoran o presentan excusas las margaritas o los
lirios de la naturaleza? Existen porque han soportado las circunstancias y
porque han superado los obstáculos que presentan las piedras o la tierra
endurecida. Lo mismo debe hacer Ud. para que su vida pueda florecer. El mismo
Dios que le dio vida, significado y oportunidad a la cosecha de la naturaleza
le ofrece a Ud. las mismas bendiciones. ¿Es Ud. menos que una margarita o un
lirio? ¿Tienen esas flores un cerebro, una visión o una opción? ¿Conversan
entre sí para compartir ideas?
La primavera nos dice en pocas palabras,
¡Aquí estoy! La primavera irradia vida y calor. Nos proyecta el mensaje
constante de su llegada ‑ el petirrojo, las ardillas, el regreso de las
golondrinas y el brote de las bayas silvestres para aquellos cuyos graneros
están vacíos. La primavera le sonríe a aquellos que responden a su llegada y
trae lágrimas para los que no se movilizan o esfuerzan. Algunos trabajan muy
poco ‑ solamente lo suficiente para excusar los resultados escasos del otoño.
Algunos pescarán, jugarán, dormirán o yacerán entre las flores silvestres.
Otros sembrarán descuidada o rápidamente, sin utilizar el tiempo necesario para
hacerlo al nivel que sus capacidades e inteligencia les permita. Algunos
confiarán sólo en Dios ‑ quien hace crecer las flores silvestres ‑ y se olvidan
del proverbio "fe sin trabajo no es suficiente". El calor, el
sol y los campos fértiles de la primavera son únicamente una parte de la
fórmula para el éxito. El catalizador que produce el resultado final es el
esfuerzo humano intenso, honesto y constante y en esto radica el problema. Cómo
seres humanos tenemos la libertad, la opción de escoger; tenemos el derecho a
usar o no usar la disciplina, a actuar con valor o a escondernos con miedo; la
opción de pensar o de responder por costumbre o hábito. Al tener libertad de
elección, frecuentemente escogemos descansar, trabajar sin mucho empeño o
escogemos una excusa. Algunas veces optamos por permanecer bajo techo por su
comodidad o al lado de un arroyo en vez de en campo abierto, sabiendo que la
inteligencia que nos permite desempeñarnos bien también nos permite mentir, ,
inventar excusas o culpar a las circunstancias. Más que todo, el regalo de la
inteligencia humana y la libertad para escoger que la acompaña no es una
bendición sino una maldición que nos permite engañarnos a nosotros mismos, que
es la cumbre de la ignorancia.
Escoja la actividad, no el descanso.
Escoja la realidad, no la fantasía. Escoja una sonrisa, no el ceño fruncido.
Escoja una mejor vida en todo y aproveche la oportunidad para trabajar en el
momento en que la primavera le sonría según transcurre.
Mucho del esfuerzo y de la oportunidad
que son parte de la primavera nacen de la profundidad y calidad de nuestra fe.
La vida no nos asegura que las semillas sembradas vayan a proporcionarnos una
cosecha. Solamente podemos basarnos en las experiencias de otros. Las
tormentas de la vida pueden cancelar los esfuerzos vertidos en los campos de la
oportunidad. Pero, por otro lado, esa falta de esfuerzo durante la primavera
nos garantizará que no haya resultados durante el otoño.
La fe nos proporciona una ley
irrevocable decretada en el cielo, que nos asegura que por cada esfuerzo humano
disciplinado, recibiremos una recompensa multiplicada ...por cada taza
sembrada, un quintal cosechado ...por cada buena idea dada a otro, recibiremos
muchas ...por cada acto de fe ...recompensas múltiples ...por cada acto de
amor, una vida de amor ...por cada semilla de aliento dada a otro y por el
esfuerzo de la primavera, una hora de descanso justo en el otoño ...por cada
acto de paciencia y de comprensión para beneficio de otro, paciencia brindada a
nosotros si nuestras propias acciones causan desilusión.
La primavera nos promete que la
cosecha será equivalente a la siembra. Siembre mentiras y cosechará engaños;
siembre avaricia y cosechará pobreza; siembre inactividad y cosechará un
granero vacío; escoja la postergación y un gigante que ahora está en la
infancia crecerá hasta convertirse en un monstruo que inutilizará sus acciones
del futuro.
El sembrar durante las brisas cálidas de
la primavera requiere que pongamos en práctica la disciplina humana difícil y
dolorosa y al no hacerlo, aseguramos que en el otoño venidero experimentaremos
el dolor del arrepentimiento. La diferencia consiste en que el dolor que causa
practicar la disciplina pesa onzas mientras que el dolor que produce el
arrepentimiento pesa toneladas. Tenemos que sembrar durante la primavera de la
vida o pedir limosna durante el otoño.
Un grano de maíz produce maíz. Una
semilla de duda, temor o desconfianza en la mente, produce dudas, temores y
desconfianza. Tal como la tierra nos devuelve lo que le damos, la mente del
hombre nos devuelve lo que le hemos colocado en forma de pensamientos.
El precio y el esfuerzo al pensar ideas
de amor, prosperidad y seguridad en nosotros mismos no es mayor que el precio
de ideas de odio, pobreza o dudas. La diferencia es la recompensa.
Cada día es una nueva primavera. Los
pensamientos, las acciones, los sueños y los esfuerzos de hoy proporcionarán la
cosecha de mañana. El desaprovechar la oportunidad de este día es demorar la
llegada de un futuro mejor. No utilice el día de hoy para volver a vivir
mentalmente el día de ayer o para esperar que mañana sea un día mejor, ya que
al llegar, se llamará hoy. No habrá mejor día ni mejor oportunidad para
comenzar que el momento presente. Aproveche los momentos conforme lleguen
y ajústelos de manera que formen parte de su futuro. La dilatación de hoy
llegará a ser, seguramente, el remordimiento de mañana.
Para algunos, la llegada de la primavera
acarrea dificultades. Quizás por nuestro abandono o inactividad de las
estaciones pasadas, nos encontramos con nuestros graneros y estómagos vacíos.
La falta de alimentos y dinero no será en el otoño próximo ...es ahora. Las
voces de los seres queridos hacen eco de estas necesidades, suscitadas por
nuestra falta de esfuerzo y resultados, y esos seres queridos nos esquivan la
mirada para ocultar la vergüenza y la desilusión que se refleja en ella.
Bajo circunstancias como estas, tenemos
la tendencia a olvidar que las estaciones ni se apresuran ni se demoran para
satisfacer nuestras necesidades. La primavera llegará pero no demorará ni
transformará la semilla en el producto de la cosecha. Como siempre, la semilla,
al igual que nuestras necesidades, tiene que esperar el cambio de las estaciones.
No podemos pedirle un adelanto a la naturaleza. El talento, la necesidad, el
deseo y las oraciones son inútiles para los que sufren las consecuencias de un
abandono anterior. Tenemos que entrar a los campos durante esta primavera con
estómagos y graneros vacíos y con gran remordimiento por nuestras acciones
previas, ya que si no lo hacemos bajo estas circunstancias aseguramos la
continuación de las condiciones actuales.
Finalmente, con inteligencia, reconozca
las indicaciones sutiles de las primaveras de la vida que se manifiestan cada
día: la oportunidad de escuchar las palabras de alguien más sabio que nosotros,
la oportunidad de colocar a un niño sobre sus rodillas, la oportunidad de
caminar por la playa con un ser querido, la oportunidad de absorber el valor de
un buen libro, la oportunidad de hablar bien de alguien cuando la costumbre le
impulse a hablar de sus faltas, la oportunidad de admirar un picaflor, una flor
o una mariposa que pone en manifiesto el milagro de su existencia. Aproveche la
oportunidad poco frecuente de no hacer nada o de hacer algo como un cambio,
oblíguese a apagar la televisión y a participar en una conversación familiar ‑o
hasta permanecer silencioso. Las oportunidades nos rodean y aparecen y
desaparecen con la misma rapidez, dejando recuerdos gratos a los que responden
a su presencia y arrepentimiento a los que están muy ocupados para aprovecharlas.
La vida es un comienzo constante, una
oportunidad constante, una primavera constante. Tenemos que aprender nuevamente
a verla tal como lo hacíamos de niños, dejando que la fascinación y la
curiosidad nos motiven para volver a estudiarla. Aquellos que buscan el milagro
oculto entre lo ordinario encontrarán fortuna, felicidad y tranquilidad mental.
La combinación singular de sol, tierra y semilla durante la primavera producirá
resultados milagrosos y predecibles para aquellos que aprendan a aprovechar la
primavera de manera total y completa.
VI
EL VERANO
El éxito en la vida no se obtiene
fácilmente; tampoco es fácil para la semilla brotar, empujando la tierra en su
búsqueda de la luz y de los compuestos químicos en el aire que le mantendrán la
vida y le darán salud. El progreso, en cualquiera de sus formas y la felicidad
y el éxito, de cualquier tipo, requieren un esfuerzo constante, ya que existen
obstáculos que pueden desanimar a los débiles o los que no se merecen el éxito.
Se supera un obstáculo en la vida y otro aparece para llenar el vacío. La vida
está diseñada para ser un relato de éxitos, a pesar de la adversidad, no porque
no exista la adversidad, ya que sin adversidad no puede existir el éxito. No
culpe a los problemas y desafíos de la vida por las circunstancias que le
acosan. ¿Se queja, acaso, la semilla por las piedras debajo, encima y alrededor
de las cuales tiene que germinar? ¿Existiría alguna vida valiosa en la tierra
si nos rindiéramos al enfrentarnos a la primera dificultad? La vida nos empuja
constante e inexorablemente hacia abajo, y da cabida a las desilusiones y a la
desesperación. Los motivos de queja estarán siempre presentes, pero si
dedicamos nuestra energía a quejarnos, aumentaremos el empuje de la vida hacia
abajo. La maleza y los insectos aparecen por si solos. No es necesario ni
sembrarlas ni cuidarlos. Su existencia está asegurada, ya que se alimentan y
sobreviven de los esfuerzos de las personas industriosas.
El verano de la vida es una estación
para protección; requiere un esfuerzo cotidiano para protegernos contra los
insectos destructivos y la maleza nociva. La primavera es la estación para
crear cosas de valor y esas cosas de valor necesitan el verano para crecer y
ganar fuerzas y poder rendir sus resultados en el otoño próximo. El final de la
primavera no puede significar el final del esfuerzo humano ‑un esfuerzo
termina y otro tiene que comenzar. Si cesa el esfuerzo y existe el abandono, el
crecimiento le cede el paso al estancamiento y a la podredumbre. Los
insectos y la maleza de la vida existen para poner a prueba el anhelo de éxito
del ser humano y para determinar si éste es merecedor de las recompensas que le
ofrece la vida.
Debe Ud. comprender que la buena
voluntad será atacada. Esta es la manera que utiliza la naturaleza para
calificar a los merecedores y a los que no lo son. La maleza de la vida existe
para convertir la seguridad en duda, la confianza en sospecha, la paciencia en
impaciencia y el esfuerzo en dilación, preocupación y finalmente, derrota. No
malgaste tiempo valioso discutiendo con la naturaleza. La maleza, los insectos,
las piedras y las tormentas de la vida se reirán de los que dedican su tiempo a
acusarles de injustos. Sí, muchas veces son injustos, pero frecuentemente son
injustos con aquellos que tratan de obtener. algo gratis o con los que tratan
de gozar de las recompensas de la vida sin pagar el precio, en actividad y
determinación, que son imprescindibles para luchar contra los obstáculos. No
malgaste el tiempo persiguiendo a los pájaros que quieren comerse sus semillas,
ni a los insectos que quieren devorar su cosecha. No hay suficientes pájaros e
insectos para destruir todos los esfuerzos de aquellos que diligentemente
sembraron, protegieron y conservaron durante la primavera.
Aprenda a aceptar la existencia perpetua
del negativismo y aprenda, igualmente, que el negativismo siempre se rinde
ante el esfuerzo humano constante, acompañado de una fe creciente y de una
actitud mental positiva. Está escrito que tal cual se siembra, se
cosechará. Sin embargo, esto sucede solamente si se combina el esfuerzo de la
siembra con el esfuerzo mental de confiar y el esfuerzo físico para prestar
atención constante a las cosas de valor. Sonría ante la adversidad y actúe
rápidamente para eliminarla. Espere que haya adversidad, ya que seguramente
surgirá. Agradezca la adversidad, ya que ésta obliga al espíritu humano a
crecer y, sin duda alguna, el carácter del ser humano se forma no porque no
haya dificultades sino como respuesta a las dificultades .
Todas las cosas, aun la adversidad,
tienen un propósito valioso.
Nosotros dos ‑ yo, el escritor de este
libro y Ud., el lector ‑ vivimos en un mundo de causas y consecuencias. La
cosecha, que es nuestra vida según la estamos viviendo, es el resultado de las
semillas sembradas anteriormente. Nosotros mismos sembramos algunas de estas
"semillas" con nuestras costumbres o hábitos inquebrantables. En
nombre nuestro, nuestros padres, maestros y otras personas bien intencionadas
pero equivocadas que nos "pasaron" sus malos hábitos, sembraron
otras. En ambos casos, nuestra actitud mental actual, nuestras finanzas,
ambiente, estilo de vida y punto de vista acerca de nuestras posibilidades futuras
son lo que llamamos circunstancias y para cambiarlas tenemos que cambiar la
causa de dichas circunstancias ‑ es decir, nosotros mismos. Tenemos que
cambiar nuestros hábitos, nuestra actitud mental, nuestras opiniones y frecuentemente,
nuestra ocupación, nuestra residencia y hasta nuestros amigos, si es que las
circunstancias han de cambiar.
Un hombre visita una jardinería y, sin
pensar o siquiera indagar, escoge lo que parece ser una bonita planta que
compra, lleva a su casa y siembra en el jardín. Meses más tarde descubre que la
planta ha crecido, madurado y ha florecido. Es una bellísima buganvilla a la
que es alérgico. Desear que la planta sea un rosal, o un tulipán, sería una
tontería. Las circunstancias no van a cambiar sencillamente porque le disguste
el resultado ...él es el culpable de los ojos llorosos y la rinitis. Lo mismo
sucede con la persona que vive en medio de la mediocridad. El hecho que las
semillas responsables de esa condición hayan sido colocadas en la tierra de la
vida por él o por otra persona no tiene importancia. Acusar a los demás,
sentir lástima por nosotros mismos y la continua racionalización y fabricación
de excusas es una tontería. Lo único importante es llevar a cabo un asalto
masivo, voluntario y efectivo para cambiar las causas. Dirija sus
pensamientos, conversaciones y atención completa a eso, si desea cambiar las
circunstancias. Use un buen número de sus horas desocupadas para su desarrollo
propio por medio del planteamiento, la lectura y la inversión.
Invierta su tiempo en proyectos de valor, invierta sus pensamientos en
actividades con fines valiosos, invierta su afecto en personas merecedoras y,
finalmente, reserve su mayor respeto para Ud. mismo, ya que es esa imagen ...su
propia percepción ...lo que determina la calidad de la vida.
Tenemos que enfrentarnos a la
realidad...las personas y los eventos continuarán tanto lastimándolo como
desilusionándolo. Entre las personas podrá Ud. contar a las que más quiere y a
las que menos conoce. Pocas veces lo harán con la intención de herirle. Más
bien, una variedad de situaciones, generalmente fuera de su control, harán que
actúen, hablen o piensen de manera que pudiera tener un impacto adverso en Ud.,
sus sentimientos y emociones del momento y en la manera cómo se desenvuelve su
vida. Así ha sucedido durante seis mil años de historia conocida y su dolor y
pesar no corresponden a la primera vez que un ser humano haya sido herido
profundamente por las acciones inapropiadas de otro. La única manera de evitar
ser afectados por la vida ‑tanto en lo bueno como lo malo‑ sería retirándose
de la sociedad. Aun así, Ud. se desilusionaría a sí mismo y el imaginar lo que
está sucediendo en el resto del mundo le perseguiría y lastimaría. Conociendo
todo esto, solamente hay una solución. Es una solución que le servirá de apoyo
cuando las personas y los eventos le hieran ‑aprender a trabajar más arduamente
en su crecimiento personal que en todo lo demás. Ya que no puede Ud. controlar
el clima, el tránsito, a los que ama, a sus vecinos o a su jefe, debe entonces
aprender a controlarse a sí mismo, ya que es su reacción ante las dificultades
de la vida lo que es verdaderamente importante.
No dude de sí mismo, ya que donde existe
la duda no puede haber seguridad. No se abandone a sí mismo, ya que del
abandono nace la pérdida. No crea ser menos ni más de lo que es; trate de
llegar hasta donde sea Ud. capaz. No use la arrogancia o la descortesía, ya que
ambas características son adoptadas por aquellos que tratan de cubrir sus
debilidades. No pierda el tiempo quejándose del pasado e invierta el tiempo en
la preparación de un futuro mejor. Ud. es una semilla fértil del Creador de
todas las cosas, destinada no a yacer adormecida sino a surgir de la tierra que
es la vida y a crecer hacia los horizontes ilimitados, superando, durante este
proceso, todos los obstáculos. Su destino es usar sus talentos y alcanzar todo
aquello que Ud. crea que se merece . . . amar más, anticipar más, superar más,
planear más, atraer más y gozar más de lo que Ud. creyó ser posible. Ese es el
nivel de vida que le espera con brazos abiertos si toma la decisión correcta.
Ud. es merecedor, va en camino y alcanzará el éxito.
VII
EL OTOÑO
Me gusta la primavera, pero es demasiado
joven. Me gusta el verano, pero es demasiado orgulloso. De manera que lo que
más me gusta es el otoño, porque sus hojas son un poquito amarillas, su tono
más suave, sus colores más ricos y tiene un matiz de tristeza.
Su riqueza dorada no recuerda la
inocencia de la primavera ni el poder del verano sino la dulzura y la sabiduría
real de la vejez que se aproxima. Conoce las limitaciones de la vida y está
satisfecho.
Lin Yutang
El otoño es una temporada para el júbilo
y para el examen de conciencia. Para aquellos que sembraron con abundancia en
la primavera y que lucharon contra los insectos, la maleza y el clima del
verano, el otoño puede traer recompensas que son motivo de regocijo. Para
aquellos que contemplaron tanto la llegada como la partida de la primavera y
que hicieron poco esfuerzo para aprovechar su estadía casi momentánea, el
otoño puede ser una temporada de confusión, una temporada de ansiedad y una
temporada de gran arrepentimiento.
Es durante el otoño cuando descubrimos
lo largo o corto que será el invierno. El otoño nos revela si verdaderamente
hemos hecho todo lo necesario o si nos hemos engañado a nosotros mismos, usando
la conversación y la pretensión como anestesia temporal, para hacernos creer
que hemos trabajado cuando, en realidad, no lo hemos hecho.
La tierra y la llegada del otoño,
conjuntamente, emitirán el juicio final que representa la realidad del esfuerzo
humano. Su veredicto no se puede disputar, ya que las pruebas de trabajo,
cuidado y paciencia son indisputables ...las cosechas son abundantes o no lo
son y, si no lo son, solamente tenemos que observar las manos de los que tenían
esa responsabilidad durante la última primavera. Es mejor no escuchar las
excusas de terrenos malos, semillas malas o mal clima, ya que el sembrador
escogió el terreno, el sembrador escogió la semilla, el sembrador solo es
responsable de su cosecha ‑ no las circunstancias.
No hay nada más emocionante que una cosecha abundante y nada más terrible
que un terreno yermo en el otoño.
Lo mismo sucede con aquellos a quienes
se les ha dado la responsabilidad de sembrar los campos y con aquellos a
quienes se les han dado las responsabilidades de vida y éxito en el mundo
comercial y laboral. Un resultado escaso y estéril en la estación reservada
para la cosecha convierte la confesión de nuestros fracasos pasados en una
acción tanto difícil como innecesaria.
Una cuenta bancaria vacía es indicación
de la ineficacia de un esfuerzo pasado. Es indicación de una oportunidad desperdiciada.
Es indicación de dilación excesiva o de pereza. La ley del universo no tiene
tacha. Se aplica igualmente al granjero y al hombre de negocios. Es una ley que
afecta igualmente a todas las cosas y a todas las personas. La ley perdura
desde la creación del mundo y durante todo este tiempo el hombre ha tratado de
circunvenirla, de discutir con ella y aun ignorarla. Finalmente, nuestros
resultados demostrarán si hemos obedecido o desobedecido sus órdenes. La ley
es sencilla y todos la conocemos:
"De acuerdo con lo que siembres,
cosecharás."
En todos los campos de la existencia
humana, hay que saber que lo que depositemos en el mundo lo recibiremos de
vuelta. De esta manera la naturaleza nivela los resultados. Tanto los
pensamientos como las acciones determinan el resultado, el estilo de vida y las
actitudes humanas. Las mentiras, tarde o temprano atraen otras mentiras.
Encontrar un método operativo más fácil, que sacrifica la calidad,
inevitablemente causará una disminución en las ganancias y noches de insomnio.
Todos los esfuerzos, ya sea prestar servicios, hacer mercadeo, reclutar
personal o trabajar con productos deben beneficiar a todos los involucrados. En
caso contrario, el esfuerzo no sobrevivirá el paso de los años.
El maíz que se siembra en la primavera
producirá maíz en el otoño. Igualmente, el trigo, la cebada o los melones
producirán su misma especie. Ud. no puede sembrar un producto y esperar
cosechar otro, sencillamente por haber cambiado de idea en medio verano.
La tendencia humana es contemplar a
aquellos que han logrado el éxito y decidir que, en una época anterior, han
sido afortunados o deshonestos. Por supuesto que el hombre que conduce su
coche de lujo hacia su residencia cara ubicada en la colina no puede haberla
obtenido con el trabajo arduo y los sacrificios. Este es lenguaje de los
pobres. Para el hombre afortunado con el carro y la casa en la colina, éstas
son las cosechas del otoño que produjeron sus negocios ‑‑ son la recompensa
justa que le corresponden por los esfuerzos de la primavera de su vida... una
primavera en que aquellos que hoy le condenan posiblemente se reían, pescaban
o contaban cuentos. Aquellos que no poseen siempre se burlarán de los
poseedores.
Aquellos que condenan a quienes han
alcanzado el éxito, acusándolos de haber triunfado por haber gozado de buena
suerte o por haber practicado la deshonestidad, desconocen el precio que se
paga por el éxito. No pueden ver las desilusiones enormes, las esperanzas
desechas ni los sueños destrozados. No entienden los riesgos involucrados al
reunir e invertir el capital en una idea que aún no tiene comprobación. No ven
los problemas legales, las obligaciones impositivas, los problemas con los
sindicatos, las restricciones de los reglamentos gubernamentales ni pueden
apreciar los desacuerdos familiares que parecen acompañar, automáticamente, la
búsqueda del éxito. Aquellos que condenan, ven y se burlan de los resultados,
sin conocer el costo ni la causa del éxito. Mientras los egoístas del mundo se
burlen de los que han alcanzado el éxito ...continuarán viviendo tal como
viven.
En el otoño nos regocijamos o producimos
excusas. Para aquellos que no aprovecharon a cabalidad la primavera y aquellos
que no protegieron sus cosechas cuidadosamente durante el calor del verano, no
pueden existir razones legítimas...solamente excusas y las excusas son sólo
intentos de culpar las circunstancias en vez de culparse a sí mismos.
La diferencia entre una vivienda
inadecuada y una mansión en la colina es la misma diferencia que existe entre
un esfuerzo promedio y un esfuerzo masivo en la primavera. La naturaleza
promete siempre que una taza producirá un quintal. Todos lo sabemos pero aun
así, se nos olvida que para cosechar muchos quintales, que es la medida del
éxito, tenemos que sembrar muchas tazas. Para lograr un éxito enorme en el
otoño todavía es necesaria una acción enorme en la primavera. Es posible que
cuarenta horas a la semana en el campo de la oportunidad no sean suficientes,
especialmente si las trabajamos en el campo equivocado. Algunas veces, si
queremos mejorar los resultados, tenemos que admitir con dolor que el campo
donde trabajamos en estos momentos es demasiado rocoso o espinoso, o que la
capa de terreno fértil es demasiado delgada. Aunque es muy difícil cambiar
un campo por otro más fértil, esa
dificultad es insignificante comparada con la dificultad final que surgirá por no hacer el cambio.
VIII
EL INVIERNO
El invierno, al igual que la primavera,
es una temporada que puede aparecer brevemente durante cualquier estación, para
recordarnos su poder. En medio verano, mientras atendemos cuidadosamente
nuestras siembras, el invierno puede amenazarnos como si quisiera arrebatarnos
los frutos de nuestros esfuerzos. El invierno puede manifestar su presencia
amenazante durante la estación de la oportunidad ‑la primavera‑ y si no
reaccionamos rápidamente para cancelar su posible efecto arrasador, la
temporada de la oportunidad nos será arrebatada por una de las tormentas de la
vida, dejándonos con otro año de espera por delante. El invierno puede aparecer
prematuramente durante el otoño ‑la estación de la cosecha ‑ cuando estamos
listos a recoger la recompensa del esfuerzo humano invertido y dejarnos con
cosechas o resultados de poco valor.
La primera lección que tenemos que
aprender en la vida es que el invierno siempre llega; no solamente el invierno
de frío, viento, nieve y hielo, sino el invierno humano de desesperación,
soledad, desilusión o tragedia. Es invierno cuando nuestras oraciones no
reciben respuesta, cuando las acciones de nuestros hijos nos dejan temblorosos
o anonadados. Es invierno cuando la economía se voltea en contra nuestra o
cuando los acreedores nos persiguen. Es invierno cuando la competencia nos
amenaza o cuando un amigo se aprovecha de nosotros. El invierno toma muchas
formas y llega en cualquier momento, tanto al sembrador como a las personas en
el mundo de los negocios y aun a nuestra vida personal.
La llegada del invierno nos encuentra en
una de dos situaciones:
Estamos preparados o no estamos
preparados.
Para aquellos que están preparados, que
han sembrado con abundancia durante la primavera, que han cuidado sus siembras
durante el verano y han cosechado enormemente durante el otoño, el invierno
puede ser otra estación de oportunidad. Puede ser una temporada para la
lectura, para recuperar las energías para la próxima primavera y para gozar de
protección y abrigo. Puede ser una temporada de gran regocijo, una temporada
para compartir con los seres queridos con quienes hemos trabajado. Es una
temporada para dar gracias y una temporada para compartir los obsequios de la
vida. El invierno es la temporada para agradecer, tanto por lo que tenemos como
por lo que aún no hemos logrado. El invierno es la temporada para el descanso,
pero no un descanso excesivo. Es la temporada para gozar del fruto de nuestro
trabajo, pero no es temporada para la gula. Es la temporada para las
conversaciones cálidas pero no para el chisme. Es la temporada para la gratitud
pero no para la satisfacción excesiva. Es la temporada para sentirnos
orgullosos más no para ser egoístas.
Lo que hacemos con nuestro tiempo, con
nosotros mismos, con nuestros amigos y con nuestra actitud mental durante el
invierno, determina lo que haremos la próxima primavera. Estamos destinados a
que mejoremos constantemente nuestras condiciones, nuestros resultados y a
nosotros mismos. Mejoramos o retrocedemos, ya que nunca permanecemos
inmutable. Si no mejoramos es porque no utilizamos nuestra inteligencia,
nuestro razonamiento y potencial. Finalmente, lo que no usamos se pierde. Por
falta de uso podemos perder nuestra inteligencia, nuestro razonamiento,
nuestro potencial y nuestra fuerza. Si la falta de uso o el mal uso nos hacen perder estos atributos humanos
valiosos, podemos predecir que retrocederemos.
Nuevamente, es una ley fundamental de la vida la que exige el progreso
o el retroceso humano.
Para aquellos que están preparados para
la llegada del invierno, usen el invierno de la misma manera que usan la
primavera, para obtener ventaja.
Para aquellos que no están preparados,
la llegada del invierno es una temporada de remordimientos y profundas
tristezas. Ya que anteriormente no tuvieron el deseo de pagar con el dolor de
la disciplina, ahora tienen que pagar el con el peso del arrepentimiento. La
carga y las cadenas de la disciplina son insignificantes al compararlas con el
peso enorme y los impedimentos del arrepentimiento. El arrepentimiento
representa un granero y una cocina vacía, con un año por delante hasta la
llegada del próximo otoño. Aunque llegue la primavera, tendremos que esforzarnos
con la billetera y el estómago vacío. Para aquellos que están preparados, el
invierno es otro aspecto de la primavera pero para aquellos que no están
preparados, la llegada del invierno conlleva horror e incertidumbre. El amor y
la armonía le ceden el paso a las acusaciones y a la ira.
Durante la primavera debemos pensar en
los horrores que presenta un invierno cuando no estamos preparados. Dejemos
que la imaginación nos pinte un cuadro con vientos helados, campos barridos por
la nieve y árboles cubiertos de hielo; escuchemos con la imaginación, el llanto
de un niño hambriento y la desilusión en los ojos de nuestros seres queridos;
imaginemos la búsqueda desesperada de excusas mientras tratamos de justificar
nuestros errores pasados y el temor que experimentamos con la llegada del
correo 0 cuando alguien toca a nuestra puerta. Estas escenas, vividas con
anticipación, pueden proporcionarnos el choque emocional que nos impulse a
realizar un esfuerzo masivo en la primavera para que dicho impulso evite que nuestro
cuadro imaginario se convierta en realidad.
El invierno puede afectar nuestras vidas
de muchas maneras durante todas las estaciones del año. Nos puede poner a
prueba y recordarnos sutilmente los ruegos de aquellos que viven rodeados por
el invierno. El invierno puede representar una oportunidad perdida o la pérdida
del amor. El invierno puede ser la desilusión que nos causa un amigo de
confianza o la pérdida, a un competidor, de un negocio esperado. Las palabras
hirientes de parte de un ser querido o el pesimismo y cinismo que nos
manifiesta ese alguien a quien le pedimos consejo y asesoramiento, pueden ser
un soplo de viento helado invernal.
El desafío principal ante aquellos que
se encuentran rodeados por el invierno, es no dejar que éste afecte la llegada
de la primavera ni la capacidad para reconocer su llegada. Una parte importante
de la vida es aprender a ser siempre parte de la solución en vez de
convertirnos en parte del problema.
Si se encuentra Ud. sin amor, dinero o
empleo, Ud. está viviendo un invierno y esto se debe a que, en algún momento,
dejó pasar la primavera. La desatención siempre es costosa y el invierno es
puramente una circunstancia ‑ un efecto que es el resultado de una causa
previa. Si concentramos nuestros pensamientos en la severidad de nuestro
invierno personal, será más difícil tolerarlo. Escudriñe los rincones más
profundos de su mente y su corazón para descubrir la causa verdadera, ya que
ésta reside en Ud. La adversidad muy pocas veces se le puede atribuir a alguna
cosa o alguna persona externa. Culpar las influencias externas por la
circunstancia del invierno es hallar una excusa conveniente para achacar
responsabilidad. Es la tendencia humana normal que nos lleva a culpar a otra
persona por el invierno de la vida y por esta razón, el resultado que cosecha
la mayoría de los seres humanos es la mediocridad que acompaña a este
comportamiento.
Las actitudes humanas, las opiniones y
los hábitos deben cambiar para que cambien las cosas o las circunstancias. Las
conversaciones acerca de la manera cómo deben ser las cosas ...el por qué no
son justas ...son sólo eso ‑conversaciones. Una conversación estéril es la
ocupación de los perezosos sin ambición durante los inviernos de la vida, ya
que estas conversaciones vacías producen una euforia que nubla los sentidos y
oculta la realidad de las cosas. La televisión ofrece la misma euforia para
aquellos que la usan como medio para escaparse de sus vidas vacías. Aquellos
que buscan soluciones en medios externos la encuentran en el alcohol y las
drogas. Los que tratan de que sus debilidades pasen desapercibidas, atacando
las debilidades ajenas, encuentran esta euforia en la chismografía inútil.
Esperemos que el invierno le encuentre
planeando para la llegada de la primavera y contemplando los errores de
comisión y omisión del año anterior. Esperemos que el invierno le encuentre
con una expresión de felicidad y el corazón contento...con una palabra
alentadora para los que le rodean, con fe en el futuro, sin temores, con
apreciación hacia el pasado y sin remordimientos y, finalmente, con
agradecimiento por los éxitos, adversidades e incertidumbres de la vida, ya que
cada uno es una bendición que elimina las limitaciones de las oportunidades que
la vida ofrecerá en el futuro.
El invierno es la temporada de análisis,
ponderación e introspección. Es la temporada para evaluar los propósitos y
procedimientos; para volver a encontrar el propósito de nuestras vidas, para
descubrir maneras de solucionar dilemas antiguos y para diseñar planes
especiales que contribuyan al bienestar de otros, menos afortunados que nosotros.
Es la temporada para comprender y controlar la ira, esa emoción humana tan
frecuente, que muchas veces nos hace juzgar sin una deliberación justa. Es la
temporada para analizar nuestro sentido de justicia y para superar la tendencia
de lanzar nuestra opinión condenatoria sin hacer una investigación completa, ya
que esta actitud es la cúspide de la ignorancia. El invierno es la temporada
para ser sinceros con nosotros mismos introspectivamente, pues la tendencia es
engañarnos a nosotros mismos. Es la temporada para desarrollar los talentos que
nos permiten llevarnos con las personas imperfectas, ya que hasta un tonto
puede llevarse con las personas perfectas. Es, también, la temporada para
aprender a ser suficientemente sabios y saber lo que debemos decir e,
igualmente, lo que debemos pasar por alto y lo que no debemos decir. La
sabiduría que nos espera, si utilizamos el invierno cuidadosamente, nos
enseñará que la evolución no es más que una revolución a paso más lento y que
el orden que rige el universo es un cambio gradual constante. Solamente
aquellos atributos humanos valiosos: La honestidad, la lealtad, el amor y la fe
en Dios permanecen constantes. El invierno es la temporada para agradecer el
haber logrado éxitos o el haber soportado la falta de los mismos.
La estación inactiva de invierno es la
temporada para enriquecer nuestra mina de conocimientos, continuando así
nuestra educación. Esto, en realidad, no quiere decir que aprendamos cosas que
ignoramos, más bien que aprenderemos a comportarnos de manera diferente. Cada
uno de nosotros aprende, automáticamente de la vida, hechos e información, al
inspirarnos con la emoción que acompaña la expectativa y la confianza en
nuestras aptitudes.
Con el invierno llega la oportunidad de
cumplir las promesas pendientes y ponernos al día en la correspondencia. Es,
igualmente, la temporada para alentar a los jóvenes, quienes se sienten
inseguros por su inexperiencia...y para alentar a los ancianos quienes, por su
experiencia, contemplan el futuro con aprehensión. No permita que pase un
invierno sin invertir mucho de su tiempo enseñando, alentando y dándole
seguridad a otros, ya que al hacerlo su recompensa será mayor fe en Ud. mismo.
El maestro es siempre el mayor receptor de las lecciones que trata de enseñar.
Permita que el invierno le encuentre pensando en otros...y apreciando...y
siendo amable...y, ciertamente, permita que el invierno le encuentre riendo con
más frecuencia, aunque los vientos soplen fríos y la nieve cubra la tierra que
dentro de poco brotará con nueva vida.
IX
LA DERROTA ‑‑ EL MEJOR
COMIENZO
Alguien dijo una vez: "No reces
para que las cosas sean más fáciles, reza para que haya más obstáculos y más
desafíos, ya que son éstos los que forman el carácter y la voluntad de vencer
en el hombre". Casi todos los relatos de éxitos que conozco comenzaron
cuando la persona se encontraba postrada mental y financieramente. A1
encontrarse en esta condición, las personas generalmente sienten tanto hastío
que sacan talento, aptitud, deseo y determinación de lo más profundo de su ser ‑
ingredientes esenciales que requiere una persona que quiere mejorar las cosas.
Es frente a la adversidad que las cosas comienzan a cambiar y las
"cosas" siempre cambian como resultado del cambio personal que tiene
lugar. He descubierto que las "cosas" nunca cambian ‑ es decir, no
cambian solas. Cambian cuando un ser humano con un desagrado profundo, deseo y
determinación para cambiar su vida se acerca al tribunal de la justicia humana
y grita para que lo escuche el mundo entero: "Estoy hastiado de derrota y
humillación y no las toleraré más". Es entonces cuando se reúnen en
consulta el momento, el destino y las circunstancias y llegan a una decisión
unánime: "Nos haremos a un lado porque somos impotentes ante esa clase de
determinación". Desafortunadamente, la mayoría de la gente no cambia ‑
espera que cambien las circunstancias ‑ culpando a otros o culpando a las
circunstancias por su progreso mínimo. Aceptan la derrota como si la naturaleza
por designio, deseara que la humanidad se revolcara en charcos de derrota y
lástima a sí misma.
Pero...la vida continuará aunque Ud.
esté derrotado. El mundo volverá a despertar mañana al nacer el sol y los
eventos continuarán repitiéndose con regularidad. Su posición actual, en el
éxito o la derrota, es una condición temporal. Ud. escapará del fracaso de la
misma manera que se dirigió hacia él. La condición en que vive cualquier persona
que se siente derrotada y avergonzada la sufren miles de personas en este
momento, en algún lugar del país. En una ocasión alguien me sugirió que debía
decirme a mi mismo: "Esto también pasará", cada vez que tenía la
tentación de pensar que ya había aceptado todo el negativismo y el fracaso que
podía tolerar en la vida. Entre todos aquellos que en estos momentos sufren de
un agotamiento mental, espiritual y financiero, hay algunos que buscarán
ansiosamente un nuevo comienzo y, al encontrarlo se levantarán y, una vez en
pie, regresarán no solamente a trabajar con éxito sino a dejar sus huellas
indelebles en el campo comercial, político o social. Escribirán y hablarán
acerca de sus éxitos y sus colegas analizarán sus acciones de mil maneras. El
mundo los considerará "afortunados" y se dirá que "la suerte les
sonríe". Sin embargo, ese mismo mundo desconocerá la agonía y la soledad
que cada uno de ellos experimentó antes de iniciar su marcha ascendente hacia
el éxito. De manera que, si cabe en estos momentos y aunque parezca ser una
insensatez, agradezca a Dios por las limitaciones o fracasos que le aquejan, ya
que ocupa Ud. una plataforma donde se originan casi todas las historias de
éxito. Puede Ud. ir a donde quiera, hacer lo que le satisfaga y convertirse en
lo que desee...desde el lugar en que se encuentra. Fue ahí donde comenzaron
Longfellow, Miguel Ángel y Lincoln. Rod Sterling escribió cuarenta cuentos
antes de que le aceptaran uno. A Disney lo despidieron de un periódico después
de decirle que él no tenía talento. Richard Byrd estrelló el avión las dos
veces que voló solo pero, sin embargo, llegó a convertirse en uno de los
exploradores más importantes del mundo. Por lo tanto, agradezca la adversidad
que le sale al paso. Pero, para beneficio de su futuro, hágala trabajar a su
favor y no en su contra. El mundo le observará, sin molestarse, mientras Ud. se
queja ‑ hasta que finalmente, Ud. muera pobre y abandonado ‑ si eso es lo que
Ud. desea. Sin embargo, le abrirá el paso una vez que haya Ud. tomado la
decisión firme de aceptar su situación actual sólo temporalmente y que volverá
a comenzar para dejar una huella positiva en el mundo. El mundo realmente no
tiene tiempo para preocuparse de su selección, de manera que por lo menos como
favor a Ud. mismo, arriésguese a la aventura contemplando el éxito en el futuro
y no malgaste su tiempo en una mera existencia y lamentándose de su mala
suerte.
A partir de este momento y por el resto
de su vida, dedíquese a la excelencia y recuerde que el desafío a que se
enfrenta es el triunfo. Después de todo, ¡Ud. tiene solamente una vida!
¡Hagamos de ella algo extraordinario!
No camines delante de mí,
Es posible que no te siga.
No camines detrás de mí,
Es posible que no te guíe,
Camina a mi lado,
Como amigo.